¿Por qué son una Tendencia en la arquitectura?

Con el objetivo de ampliar los espacios verdes que preserven el ecosistema en ciudades donde abunda el cemento, las compañías comienzan a implementarlos. Da resultados como acción de marketing.

 

Ésta nueva tendencia, cada vez más desarrolladas en las ciudades, fue iniciativa del botánico Patrick Blanc, que a partir de la observación del “sotobosque tropical”, es decir, plantas debajo de los árboles, creó un sistema para poder realizarlo y revolucionó buena parte de lo que hoy es la arquitectura y el paisajismo moderno.

 

Se trata de la creación de verdaderos ecosistemas verticales, plantas de diversas especies que se cultivan a lo largo de estructuras habilitadas para este fin y que permiten mantener un jardín al uso, pero en sentido vertical. También existen jardines de este tipo totalmente naturales, en los que no ha intervenido la mano del hombre como es el caso de las enredaderas que crecen en acantilados o barrancos.

 

Para que la creación del jardín vertical sea todo un éxito, es imprescindible tener conocimientos en:

  • Botánica.Para escoger el tipo de planta más adecuada según el espacio.
  • Ingeniería.Imprescindible para calcular el peso, la medida, los espacios y el volumen de las plantas que se desplegarán como jardín vertical.
  • Agricultura hidropónica. Se trata de cultivar plantas sin necesidad de utilizar tierra, únicamente con disoluciones minerales.

 

Los jardines verticales pueden ser usados en espacios interiores como en exteriores, lo que en este caso cambia son las especies de plantas que deben ser usadas. Estos, no solo sirven para decorar interiores y exteriores o agregarle un valor estérico sino que también trae grandes beneficios psicológicos como la reducción del estrés y el aumento de la atención, además de aportar otros beneficios para la salud física tales como el aumento de la longevidad y de la salud en general.

 

Beneficios de los jardines verticales

  • Producción de oxígeno y consumo de CO2: Las plantas mediante la fotosíntesis toman dióxido de carbono del entorno y liberan oxígeno.
  • Limpieza del aire y aire activado por microiones: Las partículas de suciedad y el polvo se adhieren a las hojas y son arrastradas más adelante por la lluvia hasta el suelo o sustrato, donde son metabolizados por la microflora de hongos y bacterias existente en el suelo. Además las plantas tienen la capacidad de absorber ciertas sustancias nocivas fijándolas en sus tejidos, como aerosoles, formaldehídos presentes en el humo del tabaco y monóxido de carbono.
  • Reducción del remolino de polvo: En edificios de altura considerable la apertura de las ventanas hace que entren remolinos de polvo al interior, en un edificio cubierto por vegetación esto no ocurre, ya que las hojas frenan y retienen las partículas de polvo en suspensión.
  • Conservación de la biodiversidad urbana: El aumento de la flora y fauna han sido documentados en estudios sobre cubiertas vegetales, por lo que es de suponer que se pueda extrapolar a los jardines verticales. Así, estos pueden servir como hábitat a especies como insectos o animales, ya sea de forma permanente como zona de tránsito entre áreas como parques o jardines.
  • Regulación de la temperatura: Mediante la evaporación del agua, la condensación y la fotosíntesis las plantas son capaces de extraer calor del ambiente y de reducir los gradientes térmicos. La vegetación en climas fríos retiene el calor interior y en los cálidos dificulta la entrada de calor del exterior.
  • Efecto del aislamiento térmico (Protección térmica): La masa vegetal crea un colchón de aire que ofrece aislamiento térmico. Además proporciona sombra a la fachada y absorbe parte de la energía solar incidente en el proceso de la fotosíntesis.
  • Variación de la incidencia del viento: La vegetación actúa como una barrera semi-permeable que reduce la velocidad del viento, efecto especialmente beneficioso ya que una velocidad de viento elevada produce una disminución de la eficacia del aislamiento térmico.
  • Reducción del efecto isla: Este efecto se produce por la acumulación de calor en las zonas urbanas densamente edificadas, cuyas superficies, sobre todo las más oscuras como el asfalto, absorben el calor diurno que pasa a ser irradiado durante la noche. La integración de jardines verticales en zonas urbanas densamente construidas ayudaría a mitigar los impactos negativos del efecto isla.
  • Regulación de la humedad: Cuando el aire se encuentra en estado seco (poco saturado y a una temperatura elevada) evaporan una cantidad de agua apreciable, elevando la humedad relativa del ambiente. Por el contrario, si se produce una condensación sobre las hojas y tallos en forma de rocío la humedad del entorno disminuye.
  • Protección de las fachadas contra los rayos solares y la lluvia ácida: Los rayos ultravioletas tienen la capacidad de descomponer las cadenas poliméricas de las pinturas de base sintética, dañando la estética de las fachadas.
  • Reducción de la escorrentía de las aguas pluviales: La vegetación, al igual que ocurre en las cubiertas ajardinadas ayuda a la retención y al drenaje del agua de lluvia.
  • Protecciones físicas: La vegetación proporciona no solo protecciones visuales, contra el viento y los rayos solares, sino que dependiendo del tipo de especies vegetales y del espesor de estas es capaz de controlar el acceso no deseado de animales y personas.
  • Reciclaje de las aguas grises: Con el tratamiento adecuado, el agua proveniente de usos domésticos puede ser reciclada y empleada en el riego de los jardines verticales.
  • Protección contra el ruido: Cuando el jardín cuenta con un espesor considerable, puede actuar como pantalla acústica, similar a las que se sitúan junto al paso de una vía férrea o de una vía rodada de alta velocidad junto a zonas residenciales.
  • Beneficios sociales: mejora de la salud y del bienestar de los ciudadanos. Capacidad de transformación de los espacios urbanos. La vegetación influye en las propiedades físicas de los sonidos y también en la percepción del ser humano a los ruidos en los entornos urbanos.

 

En conclusión, el estudio de este campo necesita todavía ser ampliamente desarrollado, permitiendo así que los sistemas de cobertura vegetal puedan ser aceptados plenamente como una herramienta más de ahorro energético. Las variables a cuantificar son el aislamiento proporcionado, los aspectos de durabilidad, el mantenimiento, las especies empleadas en función de las condiciones climáticas, los materiales involucrados.


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